Carta de Taizé 2009

C a r t a  2 0 0 9  Carta de Kenia

Por todo el mundo, la sociedad y los comportamientos se están modificando rápidamente. Posibilidades prodigiosas de desarrollo se multiplican pero aparecen también inestabilidades que acentúan las inquietudes ante el futuro. Para que el progreso técnico y económico vaya a la par con una mayor humanidad, es indispensable buscar un sentido más profundo a la existencia. Frente al cansancio y al desconcierto de muchos, se plantea la cuestión: ¿de qué fuente vivimos? Desde siglos antes de Cristo, ya el profeta Isaías mostró una fuente cuando escribe: «Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, corren sin cansarse y marchan sin fatigarse.» Son más numerosos que otras veces los que no encuentran esta fuente. Incluso el nombre de Dios se ha cargado de malentendidos o ha sido completamente olvidado. ¿Habría una relación entre este oscurecimiento de la fe y la pérdida del gusto por vivir? ¿Cómo desobstruir en nosotros la fuente? ¿No será estando atentos a la presencia de Dios? Ahí podemos sacar esperanza y alegría. Entonces la fuente mana de nuevo y nuestra vida adquiere sentido....