20 – 26 de Enero de 2013 LA FE y LOS JÓVENES

La concentración más impresionante de jóvenes en nuestros días, es, sin lugar a duda, la de las Jornadas Mundiales de la Juventud.  Una sola persona en nombre de Jesucristo reúne a millones de jóvenes de todos los rincones del mundo.  ¿No es extraordinario?

 Hace unos años, tuve  la oportunidad de acompañar a un grupo de 38 jóvenes de la  diócesis de Elphin en Irlanda, en una peregrinación a Tierra Santa.  Al principio, temía  que no fuera más que una experiencia turística  porque me parecía que no había nada que tocase su corazón.  Al tercer día, en la iglesia  del Santo Sepulcro, los jóvenes   empezaron a hacer preguntas.  Jesús ¿había sido enterrado realmente allí? ¿Tuvo lugar la resurrección?  etc.  Las preguntas se multiplicaban todos los días  al recorrer los caminos transitados por  Jesús.

 El Papa Benedicto XVI ha señalado la necesidad urgente de purificación de la Iglesia al decir : A lo largo de este Año, será decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la santidad y el pecado. Mientras lo primero pone de relieve la gran contribución que los hombres y las mujeres han ofrecido para el crecimiento y desarrollo de las comunidades a través del testimonio de su vida, lo segundo debe suscitar en cada uno un sincero y constante acto de conversión, con el fin de experimentar la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos. (Porta Fidei #13)

 He aquí una invitación a cada uno de nosotros para familiarizarnos aún más con la historia  de nuestra Fe y para repetir las historias de los lugares y de las personas importantes … los ejemplos de fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación. (ibid. #13) 

 

Las JMJ, las peregrinaciones de jóvenes, las reuniones diocesanas de los jóvenes, los Encuentros Internacionales de la Juventud son todos ellos momentos y ocasiones excepcionales  para educar y compartir nuestra fe  con los jóvenes.  Pienso especialmente en los que se ocupan normalmente  de grupos de jóvenes … en clase, en organizaciones  parroquiales, en la catequesis, con los monaguillos, etc. A los jóvenes les gusta saber, tienen un hambre insaciable por lo nuevo, así como un entusiasmo y un interés por la historia  de la Cristiandad.  Desean ardientemente conocer la verdad.

 El Año de la Fe es un tiempo maravilloso para aceptar  el reto de comprometernos  en iniciativas ingeniosas  a fin de  repetir en un lenguaje nuevo el mensaje de Jesús y la historia de nuestra Fe.  Releer y compartir la historia de nuestra Fe podría ser muy  bien un tiempo de purificación y de conversión para nosotros y para nuestros jóvenes.  ¡Dejémonos  sorprender por el Espíritu que actúa en nosotros, y aceptemos el reto de la Nueva Evangelización!

  • Seamos evangelizadores allí donde estemos. Transmitamos a los jóvenes una esperanza.

Sor  Charito Gorgonio